1972. Sirviendo a la Patria: no es tan fiero el león como lo pintan.

22 junio 2010

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En la historia de mi actividad docente (ya ejercía como maestro nacional con destino provisional en el Colegio Nacional Condesa de las Quemadas de Córdoba), el Servicio Militar ha sido, para lo bueno o para lo malo, un hito importante en ella pues, si bien interrumpió mi vida normal, no por ello dejé de ejercer mi actividad educadora. El día 15 de Octubre de 1972 me incorporé al C.I.R  número 5, con base en el Cerro Muriano (Córdoba), donde hice el periodo de instrucción, jurando bandera el 17 de diciembre (las fotografías que presento son de esta época); el 1 de enero de 1973 me incorporé al Grupo Ligero de Caballería II, ubicado en el Cuartel de Artillería de Córdoba, donde fui licenciado el 15 de enero de 1974, tras un año y tres meses de mili (¡Qué larga se me hizo…!). Aunque mi cargo llegó a ser el de “cabo 1º de lanzagranadas”, la función que realicé, a lo largo de toda la mili, fue la de maestro en las Academias de alfabetización de los cuarteles, tanto en el CIR 5, como en el Escuadrón de Caballería II. Nunca pensé que en la España de los años 70 pudiera haber tanto analfabetismo, como el que pude comprobar que existía cuando hice el servicio militar: ¡La cantidad de jóvenes que, no solo no tenían el Graduado Escolar, sino que no sabían leer y escribir…!

Por mis actividades docentes realizadas durante este periodo -es lo único que saqué-,  la Delegación me concedió 1’204 puntos válidos para el Concurso General de Traslado; punto que utilicé para entrar en el I.E.S. Blas Infante